Tercer Círculo· Uno

La Unidad Revelada

La Flor de la Vida Cuando los caminos comenzaron a encontrarse

Después de abrir la puerta hacia lo invisible, algo dentro de mí comenzó a mirar la vida de otra manera.

El Reiki había sido una primera llave. No porque me hubiera dado todas las respuestas, sino porque me permitió reconocer que aquello que durante mucho tiempo solamente había sentido ya tenía un espacio donde podía ser comprendido.

Con el tiempo entendí que el despertar no ocurre en un solo momento.

Es un proceso. Una expansión. Una serie de encuentros que poco a poco van formando una imagen más completa.

Así comenzaron a llegar nuevos caminos a mi vida. Cada uno traía su propio lenguaje.

La energía. El cuerpo. La respiración. El movimiento. Las tradiciones antiguas. La relación entre la naturaleza y el ser humano.

Durante mucho tiempo fui aprendiendo de cada uno de ellos como si fueran caminos diferentes.

El Qi Gong me enseñó la importancia del equilibrio y del flujo de la energía.

La medicina tradicional china me mostró una visión donde el cuerpo no está separado de las emociones, de los ciclos de la naturaleza ni del entorno.

Los cinco elementos me enseñaron que todo está en constante transformación.

La aromaterapia, los masajes y las terapias corporales me acercaron aún más a la sabiduría del cuerpo y a la importancia de escuchar sus mensajes.

Cada formación me entregaba una nueva pieza. Cada experiencia abría una nueva comprensión.

Pero todavía no podía ver completamente la imagen que estaba formando.

Era como observar muchas semillas diferentes sin saber que todas pertenecían al mismo jardín.

Con el tiempo comenzó a aparecer una sensación muy profunda:

tal vez estos caminos nunca habían estado separados. Tal vez solamente los estaba conociendo desde diferentes puertas.

Entonces comprendí algo que hoy siento como una de las grandes enseñanzas de mi vida:

lo que parece diferente muchas veces solamente está expresándose con otro lenguaje.

La energía, el cuerpo, la naturaleza, la conciencia y la vida misma forman parte de una misma unidad.

No era necesario elegir un solo camino. Era necesario descubrir el hilo que los unía.

La Flor de la Vida

La Flor de la Vida representa para mí una de las imágenes más hermosas de la unidad.

Muchos círculos diferentes. Cada uno completo en sí mismo. Cada uno ocupando su lugar.

Y, al mismo tiempo, todos formando parte de una estructura mayor.

Ningún círculo desaparece para que exista el conjunto. Cada uno aporta su propia esencia.

Así comencé a comprender también mi propio camino.

Cada experiencia, cada aprendizaje y cada etapa de mi vida seguían siendo parte de mí.

Nada había sido perdido. Nada había sido separado. Todo había contribuido a formar la figura completa.

La unidad no significa que todo sea igual.

La unidad significa reconocer la conexión profunda que existe entre las diferencias.

Hoy puedo mirar hacia atrás y ver que cada camino llegó cuando tenía que llegar.

Cada enseñanza encontró su momento. Cada experiencia dejó una semilla.

Y poco a poco, los círculos comenzaron a revelar una flor.

Una flor que siempre había estado creciendo. Aunque yo todavía no pudiera verla.

Porque a veces la vida primero nos entrega los fragmentos.

Y solamente después nos permite descubrir la totalidad.

Ilka Schneider

Umbral de este círculo

Los círculos se encuentran. Lo múltiple se descubre uno.

Entrar en la Semilla · La Unidad Revelada